funcionario. Su discapacidad lo hace inclinarse
mucho al andar y por ello se siente marginado e
ignorado por sus compañeros. Además, su
madre también es paralítica y nunca ha dejado
de humillarlo y despreciarlo, pero Andrés la lava
y la viste como si de una muñeca se tratara,
todo ello dese la frialdad. Todo ello saca de
quicio a la anciana mujer, pero Andrés no
desiste en encontrar la felicidad y para ello
traza un siniestro plan.